miércoles, 25 de junio de 2014

'LA DROGA NO SE VENCE CON LA DROGA', REITERÓ EL PAPA FRANCISCO

El Santo Padre saluda a la 'Internacional Drug Enforcement Conference'. Elogió la labor de los voluntarios para recuperar a las víctimas, y la necesidad de dar oportunidades a los jóvenes
El santo padre Francisco recibió en audiencia este viernes en el Vaticano, a los participantes de la 31 edición del 'Internacional Drug Enforcement Conference', que se realizó en Roma del 17 al 19 de junio.
El Pontífice les agradeció “la obra que realizan" porque "enfrentan un problema tan grave y complejo de nuestro tiempo” y les deseó que “puedan alcanzar los objetivos que se han propuesto: coordinar las políticas antidroga, compartir las relativas informaciones y desarrollar una estrategia operativa para combatir el narcotráfico”.
El papa Francisco definió a la droga como un “flagelo” que sigue golpeando “en formas y maneras impresionantes, alimentado por un mercado oscuro, que supera las fronteras nacionales y continentales”. Y advirtió por ello que “sigue creciendo el peligro para los jóvenes y los adolescentes”. Y delante a tal fenómeno dijo "siento la necesidad de manifestar mi dolor y mi preocupación”.
“Quiero decir con mucha claridad --indicó el Papa--que la droga no se vence con la droga. La droga es un mal, y con el mal no puede haber concesiones o compromisos. Pensar que se pueda reducir el daño consintiendo el uso de psicofármacos a aquellas personas que siguen usando drogas, no resuelve el problema”.

Y profundizó el tema indicando que “la legalización de las llamadas 'drogas livianas', también las parciales, además a ser discutible en el plano legislativo, no produce los efectos prefijados”. Porque “las drogas sustitutivas, además no son una terapia suficiente, sino un modo velado de rendirse delante del fenómeno”.
“Quiero reiterar --enfatizó el Papa-- lo que he dicho en otra ocasión: no a cada tipo de droga. Simplemente no, a cualquier tipo de droga”.
Entretanto recordó que para decir este no, “es necesario decir sí a la vida, decir sí al amor, sí a los otros, sí a la educación, sí al trabajo, sí a más fuentes de trabajo. Si se realizan estos 'sí', no hay lugar para la droga, para el abuso de alcohol, para las otras dependencias”.
Y recordó que “la Iglesia, fiel al mandato de Jesús de ir por todas partes donde haya un ser humano que sufre, que tenga sed, que esté en la cárcel, no ha abandonado a quienes han caído en la espiral de la droga, pero con su amor creativo fue a encontrarlos”.
Y que los “ha tomado por la mano, a través de la obra de tantos operadores y voluntarios, para que puedan redescubrir la propia dignidad ayudándolos a hacer resucitar los propios recursos. “Esos talentos personales que la droga había sepultado, pero que no pudo borrar, desde el momento que cada hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios”.
Y señaló un ejemplo, “el de tantos jóvenes que llenos de deseo de alejarse de la dependencia de la droga, se empeñan a reconstruir la propia vida, es un estímulo para mirar hacia adelante con confianza”.

El Santo Padre concluyó la audiencia bendiciendo a los participantes del congreso. 

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